- ¿Mate coqueso? ¿Mate coqueso? ¿Mate coqueso?
- ¿No preferís arroz? Mirá que rico el arroz.
- ¿Mate coqueso? ¿Mate coqueso? ¿Mate coqueso?
- Está bien. Uf.
Me resigno. Corto tomate y queso. Le pongo un poco de sésamo, para que sea más nutritivo.
La niña toma un pedazo de queso y lo mira largamente. Largamente. Laaaaargamente.
Por fin se expresa, contrariada:
- Uuuuh... ¿qué pashó?
- Tiene sésamo. ¿Ves? Estas semillitas son sésamo.
Nueva pausa. La niña mira el queso laaaargamente. Finalmente me lo tiende, sentenciando:
- Sushio.
Fin.

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