domingo, 1 de abril de 2012
Cotidiano desesperado
A ver, es así: la casa es un caos insoportable, ni siquiera yo (que tengo aguante para el caos) lo puedo resistir. Ella grita, se queja y pide atención (claro, pobre, tiene mocos y le están saliendo un montón de dientes todos juntos). Trato de ordenar y limpiar mientras la entretengo con algo (¿¿¿cómo hace Angelina??? Ehhh???). Logro terminar de lavar los platos entre el estruendo de tapas de ollas y cucharas arrojadas al piso una y otra vez, justo cuando los gritos ya se vuelven insoportables. Pienso: "lo que tengo que hacer es aprovechar cuando se calme y ordenar rapidito". Se calma. En vez de aprovechar, me desmayo en la silla a quejarme por Facebook o similar, pensando "enseguida me pongo a ordenar". Por supuesto, ella está gritando mucho antes de que yo haya terminado la segunda frase en Facebook. El infierno de Sartre un poroto. Y encima es hermosa.
¿Qué es ese sospechoso silencio? Ah, se está comiendo un pañal.
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